¿Por qué padecemos los neuróticos?

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Autor: Patricia Susana Silva – http://www.patriciasusanasilva.com.ar/

El acontecer psíquico de la mayoría de los sujetos (neuróticos) opera bajo dos principios: el principio del placer y el principio de realidad, siendo éste último el que tiene la primacía. El primer principio gobierna lo real inconsciente de todos los sujetos desde el nacimiento. En cambio, en el adulto y neurótico hay prevalencia del segundo principio como modo de adaptación al mundo real y objetivo. Esta adaptación, por regresión, fijación, frustración o represión es fallida pero mantiene a raya a la pulsión y permite el avance de la cultura. No obstante, por ser fallida, produce síntomas y malestar o padecimiento psíquico. La pulsión o energía psíquica inconsciente, si bien procede de lo somático (instintos) tiene apoyatura en lo psicológico y social, y es lo que distingue a las personas del resto de los seres vivos, ya que somos atravesados por el lenguaje. Dicha pulsión tiene por destinos lo vital, la sexualidad y la muerte, y por finalidad, la satisfacción o búsqueda de placer. Es decir, cuando hablamos de pulsión, hablamos de pulsión sexual o de vida y de pulsión de muerte. Lo que ocurre en la mayoría de los sujetos (neuróticos) es que hay una discordancia o disarmonía entre la pulsión y el objeto elegido para satisfacerla. Entonces, como la satisfacción nunca es plena, resulta que hacemos síntomas, que si bien nos mantiene cuasi-adaptados al mundo exterior, no logramos entender la causa porque es de índole inconsciente, sumergiéndonos en un goce displacentero. El Psicoanálisis, vía tratamiento terapéutico, nos ofrece una posibilidad que dicho goce sintomático, que en algunos casos puede, lamentablemente, llegar a ser mortífero, se reencause y resignifique, reinvistiendo la pulsión en objetos más adecuados y sanos, logrando una mejor adaptación.

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