Los adolescentes “trasnochados”

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Autor: Edith Sanchez – Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas – Actualidad y Psicologia

Actualmente también se ha dado en llamar adolescencia tardía a esos estados emocionales que muestran rasgos adolescentes, aunque ya se esté en una edad adulta. Sucede que en los seres humanos las etapas no se completan como lo indican los esquemas teóricos. Hay circunstancias que llevan a que se prolonguen, o reaparezcan aspectos infantiles o adolescentes, aún a edades avanzadas.

Esta adolescencia tardía se manifiesta de muchas formas. La más típica diríamos que es aquella en la que la persona sigue siendo “un eterno rebelde”, lleno de sueños, pero sin metas concretas por alcanzar. Se presenta una resistencia, sin razones precisas, a adaptarse a la vida adulta. No se acepta el mundo como es, pero tampoco se adelantan acciones concretas y reflexionadas para cambiarlo.

s usual que en esos casos también se mantenga la tensión adolescente con los padres. Se les culpa, se les recrimina, pero al mismo tiempo resulta imposible separarse de ellos emocionalmente. A veces también se mantiene la cohabitación.

Los mitos en torno al crecimiento

Muchas veces los padres de un adolescente son los primeros en resistirse a que este crezca. Más allá del apego afectivo, lo que puede estar animándolos para que actúen de esa manera es su propio miedo a envejecer o a hacerse cargo de su vida. Por eso, ellos mismos se encargan de prolongar la dependencia económica, afectiva y psicológica.

En general, la sociedad moderna ha construido el mito de que la juventud es la única etapa digna de ser vivida. No por nada se ha edificado una prolífica industria de la cosmética, en donde poco menos de la mitad de los productos está destinada a “retrasar el envejecimiento”. La palabra “adulto” le resulta antipática a muchos. Suena seria y apagada. Suena a responsabilidad, lo cual sería lo contrario de juventud.

Todo esto no es en sí mismo negativo. Lo que sí puede ser contraproducente es la renuncia a la autonomía y a la responsabilidad, que implica el seguir sosteniendo una actitud adolescente. Los adolescentes tardíos se pierden saber de qué son capaces realmente.Eso solo se descubre cuando uno decide hacerse cargo de uno mismo y vence el miedo a hacerlo. Si se renuncia a ello, es probable que una cierta inconformidad se apodere de nosotros. Se vuelve crónica, sin que nos demos cuenta, y ello nos lleva a privarnos de grandes experiencias.

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