Cuando el negocio es salud

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Si en la Argentina de hoy uno le propone a un socio la posibilidad de invertir en un negocio en el campo cuyos réditos empezarán a visualizarse luego de 6 años, seguramente recibirá alguna ironía como respuesta. Pero si uno se toma el trabajo de explicarle que se trata de un emprendimiento encarado desde una demanda infinita (China); que también implica un reaseguro para la jubilación (y que hasta es un regalo a los hijos, porque su productividad se extiende durante más de 100 años); y que se está produciendo uno de los alimentos más sanos y nutritivos del planeta, probablemente ese hipotético socio pueda empezara prestar atención. Pero si además le explico que luego del año 10, una hectárea de Nuez Pecán es por lejos más rentable que varias hectáreas de soja juntas, el socio ya está haciendo números.

Como si todo esto fuera poco, los suelos de la zona central de Santa Fe presentan las características fisiológicas ideales para el cultivo de este árbol, originario de la cuenca de los ríos Mississippi y Missouri en la zona centro sur de los Estados Unidos, que fue ampliamente utilizado por los habitantes precoloniales de esas zonas y que de a poco se está ganando un lugar en los campos de Argentina.

“Es el único nogal de origen americano y el responsable de un fruto muy dulce con innumerables beneficios para la salud. Pero no solo produce nueces, sino que también puede utilizarse con fines forestales, ornamentales o industriales”, dicen desde la Cámara que nuclea a los “pecaneros” argentinos.

Al ser un árbol silvestre en Estados Unidos, el cultivo tiene allí una gran difusión y demanda y también en los países europeos, que lo usan para la cocina o para la industria cosmética. Además, la explosión del consumo chino por sus propiedades para la salud viene traccionando fuerte un aumento en los índices productivos.

Causalidades 

“Yo llegué a esta zona por una cuestión fortuita”, le admite con una sonrisa Gustavo Simonutti a Campolitoral. El hombre estuvo toda su vida ligado al desarrollo informático en Santa Fe, pero en su interior latía el fuego de un productor agropecuario en potencia. Y diez años atrás, lo apostó todo a la Pecán, a la vera de la Ruta 1, en Cayastá. “Hoy el INTA ha demostrado que esta es la mejor zona para este cultivo; porque el suelo, el agua y el manejo son los tres elementos que la configuran como la mejor de Argentina”, confirma, mientras recorremos el prolijo lote de árboles en producción. “Llegué a la Nuez Pecán en la búsqueda de una jubilación, de una renta, de una actividad que me gustara. Adquirimos el predio, implantamos los árboles, y de la mano del INTA hicimos todo con los libros en la mano, aplicando todo el paquete tecnológico. Y con el paso de estos años quedó demostrado que esta era la mejor zona. Los colegas que nos visitan así lo confirman, lo que no quiere decir que no se pueda hacer en otras partes del país. Cuando arrancamos no sabíamos si íbamos a llegar a ver esta realidad, pero la mercadería se coloca, las plantas gozan de buena salud y los números del emprendimiento demuestran que las tablas de INTA y de las universidades de EE.UU se cumplen, por lo tanto no hay que desanimarse, si uno sigue la receta, se llega”, agrega.

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