Suicidio adolescente: una problemática mundial en aumento

76

Una muerte cada 40 segundos: este lema es el que representa la alarmante cifra de 800.000 muertes por suicidio anuales. En Argentina, la taza es más elevada que la de los homicidios

El número de defunciones, aumenta considerablemente en adolescentes y jóvenes y es un acto que se da más en hombres que en mujeres. El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción en el grupo de personas de entre 15 y 44 años y es la segunda causa de fallecimientos en el grupo de niños y jóvenes de entre 10 y 24 años.

“En la prevención del suicidio hay que tener en cuenta la modalidad clínica con la que se presenta. En ningún caso hay que analizar el intento suicida, ya que el 20% de las personas que lo intenta una vez, vuelve a realizarlo al cabo de un año y el 50%, luego de cinco. Es muy importante pedir ayuda lo más tempranamente posible y recurrir a una consulta con un profesional a pesar de la reticencia que se expresa frecuentemente. A su vez, los familiares y amigos deben acompañar con cariño y paciencia, contener y no exigir a la persona que salga de ese estado de manera repentina”.

En Argentina, de acuerdo a las últimas cifras del Ministerio de Salud de la Nación, el suicidio tiene una tasa del 7.2 por 100.000 habitantes. La cifra supera a la de muerte por homicidios, que actualmente es de 5.2.

El suicidio en Argentina tiene una tasa del 7.2 por 100.000 habitantes. La cifra supera a la de muerte por homicidios, que actualmente es de 5.2

Las cifras son sin dudas alarmantes y deben servir como ejemplo de la importancia de la intervención de organismos estatales y de salud en este proceso. Un análisis de las redes reveló que las búsquedas en Google relacionadas con quitarse la vida sumaron entre 900.000 a 1.500.000 entre las cuales se destacaban “prevención del suicidio” (un 23%), “línea directa contra el suicidio” (un 12%) o “canciones sobre suicidio” (60%), pero también “cómo cometer suicidio” (que creció un 26%), “suicidarse” (un 18%) o “cómo matarse” (un 9%). Pese a que se trata de un proceso individual y muchas veces oculto, siempre hay indicios de que una persona, bajo un cuadro de depresión, necesita ayuda de su entorno cercano o profesionales de la salud.

“Algunos indicadores que pueden dar las personas que atraviesan una situación de riesgo es la retracción de los vínculos sociales, el aislamiento y también la irritabilidad con los más cercanos como familiares y amigos. A su vez, las alteraciones en el ciclo del sueño – dormir durante el día y estar despierto por la noche –y la anhedonia o pérdida del deseo, son también signos de alarma a los que debemos prestarle atención. Lo mismo cuando hay reiteradas alusiones a la muerte, amenazas de suicidio o sentimientos de angustia y desesperanza”.

5