Obesidad infantil

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Crece a un ritmo alarmante y enfatizan que cada vez es más precoz.

Argentina ocupa los primeros lugares en el ranking regional de obesidad. Algunos estudios la ubican con el 9,9% de los niños menores de 5 años. Seguida por Perú, con 9,8%, y Chile, con 9,5% .

En chicos de entre 11 y 12 años, llegamos a ver hasta un 48% de obesidad

La obesidad es un fenómeno global que no parece ceder y que impacta con mayor intensidad en nuestros países.

Según Julio Montero, experto en obesidad, “El exceso de peso muestra que hay una respuesta acelerada e inconveniente. No es inadecuada: por el contrario, es adecuada al entorno. Está vinculada con la aparición de patrones metabólicos que cuando persisten en forma crónica se acompañan del desarrollo de enfermedades.”

“la obesidad se debe en forma predominante a un desbalance entre lo que comemos (alimentos que nos aportan energía) y lo que gastamos (cuán activos somos en nuestros trabajos y en nuestro tiempo libre).

El marketing comercial nos invita a sobreconsumir una y mil veces, y en paralelo nos ponemos más sedentarios; de forma tal que la energía no gastada independientemente de su origen nos lleva a acumular grasa más allá de una reserva moderada.

Factores de riesgo La obesidad en la niñez se debe a la combinación de varios factores. “En lo que más atención se pone es en el exceso de comida, pero esto no va desligado de la calidad. Hay comestibles que generan mayor necesidad de comer y condicionan nuestro metabolismo para que el exceso sea convertido en grasa de reserva. Aquel que hace actividad física tendrá una amortiguación mayor de los procesos obesogénicos, pero es difícil que el nivel de actividad física sea suficiente para prevenir la obesidad. Lo mismo ocurre con el crecimiento: mientras estos chicos se alargan, la sobrealimentación queda disimulada, pero cuando se detiene el crecimiento, se da rienda suelta a las modificaciones corporales.”

La estrategia recomendada en el mundo es la prevención basada en intervenciones desde el embarazo hasta los años escolares.

Otro aspecto por tener en cuenta es el sueño. “Cuando los chicos duermen menos, especialmente en los preescolares, hay tendencia a engordar. Y esto ocurre por el uso de las pantallas, la oferta de TV… El ocio se ha hecho más divertido. Los padres estamos más tiempo fuera de casa y mucha de la interacción se da en ese momento.

 

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