Hay que analizar más el precio-valor en fármacos oncológicos

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Hace unos días, tal y como publicó este periódico, el British Medical Journal (BMJ) publicó un estudio que, tras analizar los nuevos fármacos e indicaciones en cáncer aprobadas por la Agencia Europea delMedicamento (EMA) entre 2009 y 2013, concluía que sólo un 35 por ciento de estos medicamentos mostró evidencias de mejorar la supervivencia o la calidad de vida.

Consultados por DM, sociedades médicas y grupos de investigación consideran que estas conclusiones no reflejan los beneficios de la investigación, aunque admiten que es necesario abrir debate sobre los criterios de aprobación de fármacos.

La vicepresidenta de la SEOM, Ruth Vera, pide “no sacar la conclusión de que se hacen las cosas mal; están llegando tratamientos que benefician a muchos pacientes”. Según explica, hace dos años la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) publicó las escalas MCBS (Magnitude of Clinical Benefit Scale) “ante la evidencia de que es necesaria otra forma de evaluación, incluyendo otros criterios de beneficio clínico”. Estas escalas, que acaban de actualizarse, “pretenden ser útiles en la evaluación de los nuevos tratamientos”, añade.

La SEOM y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) han creado un grupo de trabajo para trasladar los criterios MCBS al ámbito español. Vera admite la necesidad de mejoras: “Administramos tratamientos a poblaciones genéricas sin poder predecir en qué pacientes van a ser más útiles, lo que lastra posteriormente los resultados”.

La vicepresidenta de la SEOM espera “un nuevo tipo de investigación” gracias a un uso generalizado de biomarcadores: “Los ensayos no se realizarán sobre poblaciones genéricas, sino sobre individuos con un tumor y unos biomarcadores concretos”. Cuando esto suceda, “es esperable que la aparición de nuevos fármacos genere mayor beneficio”.

Hasta entonces, cree que el modelo actual, sin ser el mejor, es bueno: “Debemos seguir confiando en los ensayos clínicos actuales; en 20 años hemos pasado de una supervivencia de 6 a 36-48 meses en cáncer de colon metastásico. No lo despreciemos”.

Por parte de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), su presidente, Jorge Sierra, es más crítico con el estudio del BMJ:”No opino igual. Al menos en hematología, todos los fármacos oncológicos aprobados demuestran beneficios, bien en supervivencia libre de progresión o en supervivencia global”.

El también miembro del Programa Español de Tratamientos en Hematología (Pethema) admite que se echan en falta más estudios sobre resultados en calidad de vida. Y añade: “Ojalá se aprobaran más fármacos, y más rápido: necesitamos más accesibilidad”. En todo caso, admite que el modelo precisa de mejoras: “Las nuevas indicaciones deben basarse siempre en la evidencia, y hay que hacer estudios de seguimiento. Existen, pero hay que hacer más, aun sabiendo que nunca tendremos tanta monitorización como en los ensayos clínicos”.

El precio de los nuevos fármacos no escapa al debate: “El coste no debe ser una barrera. Estoy de acuerdo con que gobiernos y laboratorios impulsen sistemas de financiación más basados en el valor del fármaco”.

En este punto, Bartomeu Massuti, secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe de Oncología del Hospital General de Alicante, señala que las conclusiones del estudio “son matizables” y se muestra partidario de debatir: “Es un tema candente. Hay que hablar de precio y valor, pero creo que los nuevos fármacos sí han cambiado expectativas”.

A su juicio, no hay que confundir los debates sobre eficacia clínica y precio, aunque sí hay que llevarlos de la mano. En el plano clínico, apunta que las terapias dirigidas aportan más supervivencia libre de progresión, mientras que la inmunoterapia permite más ganancia de supervivencia global: “La mayoría de fármacos nuevos en cáncer de pulmón logran niveles adecuados de mejora”, concluye.

Al igual que Sierra, pide debatir más sobre precio y valor. Considera que los fármacos aportan valor, pero también que los precios “no son razonables”. Y coincide con la vicepresidenta de SEOM en la necesidad de impulsar estudios de seguimiento. Tres puntos destacados por Massuti coinciden con el sentir de la SEOM y la SEHH: “El estudio del BMJ pone el dedo en la llaga en un tema importante. No debemos medir sólo supervivencia, sino otros factores. La fijación de precios es un tema aparte, pero hay que vincularlo con lo que aporta un fármaco”.

 

La patronal de laboratorios, Farmaindustria, señala a DM que el procedimiento europeo para autorizar medicamentos oncológicos “es el más robusto del mundo”. En su opinión, “restringir las aprobaciones a situaciones con evidencia indiscutible de incremento de supervivencia o calidad de vida no mejorará las perspectivas del paciente. Por el contrario, tal aproximación, en necesidad urgente, podría privarle de un acceso temprano a fármacos eficaces”. La patronal añade, en referencia al trabajo publicado en el ‘BMJ’ (ver información principal), que “en estudios agregados y retrospectivos no suelen analizarse los resultados en pacientes o grupos concretos”. El objetivo es “medir resultados en salud de medicamentos concretos en pacientes concretos. Avanzamos con contratos de riesgo compartido”.

 

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