La identificación étnica mitiga el malestar de las personas inmigrantes que sufren racismo

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Una investigación llevada a cabo en colaboración entre la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (España) y la Universidad de Utrecht (Holanda) ha estudiado las estrategias de protección del bienestar que utilizan las personas inmigrantes voluntarias y las refugiadas, poblaciones muy poco estudiadas hasta la fecha. Han visto que estos grupos no siempre recurren a las estrategias propuestas por otros autores como universales ante el sentimiento de rechazo: la identificación étnica (con el país de origen) y la des-identificación nacional (con el país de acogida).

 La discriminación étnica y racial puede acarrear consecuencias graves en el bienestar y la salud de las minorías étnicas que la sufren. Pero más allá de convertirse en víctimas pasivas y aceptar su bajo estatus, “estas minorías pueden recurrir a diferentes vías de hacer frente a las consecuencias negativas del rechazo social”, explica Magdalena Bobowik, investigadora del grupo consolidado de investigación en Psicología Social de la UPV/EHU, que ha llevado a cabo el estudio.

Estos modelos fueron, por un lado, el modelo de rechazo-identificación, que postula que ante una situación de rechazo por la sociedad de acogida, las personas inmigrantes se identifican y buscan refugio en su propio grupo étnico. Y, por otro lado, el modelo de rechazo-desidentificación propone que ante una situación de rechazo, la reacción de estas personas es distanciarse del grupo mayoritario.

Los resultados del estudio ponen de manifiesto que no se puede hablar de universalidad en estos modelos. Así lo explica la investigadora: “En estos temas entran en juego muchos factores, como los recursos de afrontamiento con los que cuentan las personas, su estatus social, la cercanía cultural o lingüística con la sociedad de acogida, etc., y todo esto hace que los mecanismos de protección frente a la discriminación funcionen de diferente manera”. 

Así, el tipo de inmigrantes que mayor distancia mostró con estos modelos fue el de las personas inmigrantes voluntarias, estudiadas en el País Vasco. “Los grupos que estudiamos aquí fueron bolivianos, colombianos, africanos subsaharianos, marroquíes y rumanos. En los resultados pudimos ver, por un lado, que en ninguno de estos grupos se refuerza la identificación con su grupo étnico en las situaciones de rechazo; más bien ocurre lo contrario: se produce una desidentificación respecto de su grupo étnico de referencia. Puede ser que las personas inmigrantes en este contexto, y los grupos que estudiamos en particular, encuentren menos dificultades socioculturales comparado con las personas refugiadas en Holanda”. Por otro lado, la desidentificación con el grupo nacional “sí que se percibió en todos los grupos estudiados, pero no se asociaba con mayor bienestar entre las personas colombianas y rumanas. Se puede considerar a estos dos grupos como algo más integrados, o minorías menos estigmatizadas, comparado con otras incluidas en el estudio, por lo que pueden optar por otras estrategias de manejo de la identidad y de afrontamiento”.

 

 

 

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