E-learning aplicado a la Educación Medica Continua

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Autores Prof Dr. Elías Hurtado Hoyo – Dr Jorge Renna  – Dr. Ricardo Herrero – Lic Silvina Ruiz

Introducción Nos proyectamos hacia el siglo XXI desde un sueño, desde una utopía inalcanzable, con una profunda crisis económica, social, política, ideológica, de estructura del propio saber.

Las transformaciones que se están viviendo en la última década están penetrando y modificando el tejido y las bases de nuestra sociedad desarrollada. Y, evidentemente, a estos cambios radicales están contribuyendo, de forma manifiesta, las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación y más particularmente Internet, que influyen directamente en todos los ámbitos de desarrollo y progreso social.

Diariamente, escuchamos la frase “todos los habitantes de la tierra tenemos los mismos deberes y derechos”. Sin embargo, esto, por múltiples razones (fenómenos sociales y factores económicos) en la práctica no se ha podido cumplir, como lo establece la premisa enunciada. En los últimos años, según OPS/OMS, Banco Mundial, ONU, la crisis económica mundial, ha acentuado la diferenciación entre poderosos y débiles, ricos y pobres (fenómeno que también se produce entre países), existiendo coincidencia respecto en que un medio para superar este problema podría ser la educación,entendiendo a la educación como herramienta de transformación cultural que le permita al individuo superar obstáculos de desconocimiento para insertarse en el mercado productivo-tecnológico, incluyendo en los niveles profesionales de la salud, la educación continua.

En el futuro, toda persona debe ser capaz de adquirir, organizar, relacionar y aplicar el conocimiento; así como de desarrollar las habilidades necesarias para realizar una tarea de manera inteligente y creativa, porque la evolución del desarrollo tecnológico requiere un sujeto con conocimientos intelectuales, específicos y multidisciplinarios, que le permita adaptarse a la mutante dinámica de los tiempos.

La aplicación de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC’s) al proceso educativo surge como una alternativa para ayudar a sortear estas barreras de acceso, pero se agrega el problema de la incorporación asimétrica de TICs, pues las empresas NO invierten donde hay pocos usuarios, por falta de rentabilidad económica. La única forma de superar este nuevo escollo es que estas implementaciones no descansen sólo en emprendimientos privados sino que se entienda que el Estado debe participar en forma indelegable, garantizando la homogeneidad geográfica de las inversiones en nuevas tecnologías. Si el Estado NO participa activamente en ello, deja a la población alejada de los centros de formación, a merced del “mercado”, que sólo beneficia  y potencia a los más fuertes.  Latinoamérica conoce, claramente, las consecuencias de ello.

Al inicio de esta era digital (1980), algunos países latinoamericanos entendieron esto y se comprometieron a mejorar sus sistemas educativos, apoyados en las TIC’s, pero la mayoría de estos esfuerzos no rindieron los frutos esperados y mostraron falta de originalidad, en general, por la adopción indiscriminada de modelos educativos de los países más desarrollados o por priorizar los aspectos puramente tecnológicos por encima de la generación de programas acordes a las necesidades regionales.

Dichos modelos no funcionaron como se esperaba, porque estaban muy lejos de modificar las circunstancias propias de las realidades regionales. A esto se suma, en muchos casos, una falta de políticas a largo plazo. Los programas  no son permanentes, situación que se agrava por el costo de la actualización del conocimiento, la falta de oportunidad para incorporar los avances científicos y el desarrollo tecnológico, además de no llevar a la práctica  nuevas teorías sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Esta misma problemática se planteó alrededor de la enseñanza tradicional, en la década del 60.  El Dr. Mauricio Hernández Ramírez  manifestaba,  “…La lucha de la Universidad se debatía en dos vertientes, la insuficiencia de la infraestructura para atender la creciente demanda de los alumnos y la no disponibilidad de recursos económicos para dotar de nuevo personal docente y más medios a las instalaciones ya existentes. De forma paralela a estos problemas se aunaba la falta de respuesta del sistema educativo a las demandas de expansión de la matrícula, de diversidad de contenidos y a la combinación de estudio-trabajo”.

En los comienzos del siglo XXI se debe aceptar que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) están produciendo importantes transformaciones en la sociedad. La informática, unida a las comunicaciones, posibilita prácticamente a todo el mundo el acceso inmediato a la información. Es la información lo que da sentido al concepto de aldea global, acuñado por Marshall McLuhan  (“el medio es el mensaje”).

Por ello, hoy las TIC’s  pueden ser consideradas, esencialmente, como el substrato cultural para la formación de los individuos en esta sociedad.  A su vez esta sociedad se va formando moldeada e influenciada por las TIC’s.

En función de este enfoque, las posibilidades educativas de las TIC’s han de ser consideradas en dos aspectos: su conocimiento y su uso.
El primer aspecto es consecuencia directa de la cultura de la sociedad actual. No se puede entender el mundo de hoy sin un mínimo de cultura informática. Es preciso entender cómo se genera, cómo se almacena, cómo se transforma, cómo se transmite y cómo se accede a la información en sus múltiples manifestaciones (textos, imágenes, sonidos), si no se quiere estar al margen de las corrientes culturales. Hay que intentar participar en la generación de esa cultura.

El segundo aspecto le permite al individuo la interacción con la ciencia, con la cultura, y con la investigación, de forma que integre el accionar profesional con el mundo del trabajo.

Antecedentes históricos: Modelos de transmisión del conocimiento

Cuando se analiza la historia de acuerdo a sus formas de comunicación y transmisión del conocimiento, se encuentra un denominador común: “ninguna tecnología nueva eliminó a la anterior sino que la complementó”. La evolución de las sociedades está marcada por los distintos tipos de transmisión del conocimiento (información). Se pueden reconocer cinco grandes períodos históricos:

La Sociedad Oral comienza con el hombre, donde lo aprendido era transmitido a la descendencia por los que más experiencia tenían, que coincidía con los que llegaban a mayor edad, ya que los procesos eran descriptivos de acuerdo a la experiencia. En la sociedad oral, se consideraba al lenguaje como tecnología utilizada para comunicarse y al cerebro, como el formato de almacenamiento.

La Sociedad Escritural comienza con las distintas formas de representación escrita en paredes, papiros, etc., que cumplían la misión de trascender con el tiempo y servir de guía a nuevos investigadores sobre experiencias vividas. La aparición de la escritura fue un hecho trascendente, que permitió la transmisión de lo aprendido, utilizando nuevos formatos de almacenamiento. Primero, las paredes, la madera; luego, el papiro y el papel.

La Sociedad Tipográfica comienza con Gutemberg y su imprenta, la cual permitió difundir experiencias y conocimientos a lugares alejados y con el pasar del tiempo los documentos servían a fines educativos. Este descubrimiento marcó un punto de inflexión importante en la transmisión del conocimiento, debido a que la información impresa, en forma repetida, podía trasladarse a lugares distantes de los centros de formación académica.

La Sociedad Mediática comienza con el telégrafo, pero son  la radio y la televisión los elementos centrales, distintivos de una época, donde la llegada de conocimientos nuevos se aceleró y mejoró en calidad, por el aporte de la imagen.

La Sociedad Digital  es la que estamos viviendo, donde el estándar que plantea junto con la capacidad  de llegada hace que todos estemos informados, casi en tiempo real, a medida que suceden los acontecimientos. La llamada sociedad digital, a priori, se muestra como otro gran punto de inflexión en la transmisión del conocimiento, debido a que permite llegar a todos lados, utilizando un solo elemento: la PC; mientras que antes de ella necesitábamos videocasetera, TV, libros, todos elementos de distintos formatos, con tecnologías diferentes.

La versatilidad que imprime la era digital ha transformado profundamente a la sociedad de este principio de siglo y ha iniciado una revolución irreversible en la educación, ya que ha invertido el paradigma pedagógico que giraba en torno a los centros tradicionales del aprendizaje.

La educación digital ha comenzado a distribuir el conocimiento fuera de la escuela, del colegio y de la universidad, llevándolo hacia el hogar y el trabajo, a través de las TIC’s.

En la sociedad digital reina la velocidad y se acortan los plazos: las personas deben entender esto para tomar decisiones y actuar en consonancia a estas demandas, es decir cambiar pensamientos y hábitos, cosa nada fácil de entender, aceptar y enseñar.

En la sociedad de la globalización y de las TIC’s, con las críticas que se les puedan realizar, tales como: desigualdad, desarraigo, normatización y uniformización cultural, alteración del espacio privado, aumento del desempleo sin que se produzca necesariamente un incremento del volumen de la producción y del mejoramiento de la calidad de vida, etc., nos han traído otras coordenadas de vida e interpretación.  Es decir, no se puede dejar de pensar que éstos son los tiempos histórico-tecnológicos actuales y que debemos preparar gente para ello y del modo más profesional, serio y competitivo posible.

En lugar de promover esa tendencia centrípeta que será fuente de riqueza y de bienestar, muchos gobernantes y educadores se esfuerzan por defender lo indefendible.

Esta Sociedad Digital que estamos viviendo es, a nuestro entender,  la gran oportunidad de integración de las Instituciones formadoras de recursos humanos.

Educación sin distancia en Latinoamérica

En esta región, en la primera etapa, la educación a distancia se fue desarrollando en forma no organizada, al ritmo de la incorporación de tecnología afín. Esto produjo múltiples emprendimientos ligados a modelos tecnológicos con debilidad marcada en la organización de contenidos, en la atención del usuario, así como en la metodología de formación del educando, con el consecuente fracaso del objetivo conceptual.

La “burbuja financiera” creada por el Nasdaq, probablemente uno de los mayores motivadores del uso de Internet, generó una verdadera anarquía de  oportunistas que sólo se vio en la “fiebre del oro”, en el año 1849. Creían ver en la Educación Médica sin distancia, la mágica implementación de los conocimientos, a través de la creencia, que la tecnología por sí misma lo lograría.

Algunas instituciones comenzaron a adquirir tecnología que renovaba antes de lograr aplicaciones concretas en materia educativa.

Otros poseedores de tecnología de la comunicación, como las TELCO, quisieron hacer lo mismo, buscando contenidos para transmitir.

Aquí hay que resaltar una diferencia conceptual en la manera de llevar adelante educación sin distancia.

Están los que encaran la educación como simple negocio, sin tener en cuenta que existe una historia previa, y aquellos que se dedicaron a la educación desde hace muchos años.

¿Qué significa esto? Que la tecnología es una herramienta, y no un fin en sí mismo; por lo tanto, no se puede adquirir la experiencia, calidad y la metodología educativa por poseer una antena, o una plataforma de e-learning.

Las  Instituciones educativas centenarias, como la Asociación Médica Argentina,  escaparon de esa mala experiencia estructurando sólidamente su oferta educativa y basando su éxito en un conjunto de pilares básicos que debe tener la oferta educativa sin distancia:

1. Prestigio Educativo probado de la Institución dictante. Al igual que en el modelo presencial, los usuarios quieren aprender del que posee el prestigio científico. Además, desde el análisis de costos tecnológicos, tiene el mismo gasto producir un curso con personas de prestigio que con dictantes que no lo tengan. Por lo tanto NO es un pilar menor este ítem cuando se considera una oferta académica a distancia.

2. Asociación estratégica con empresas privadas. Está probado que el éxito es la suma de interacciones entre los que hacen profesionalmente su trabajo. Por lo tanto, la Institución dictante debe concentrarse en el dictado y las empresas en la provisión del desarrollo adecuado. Es fundamental comprenderlo lo antes posible; si no, se comete el error más frecuente observado hasta ahora; las Instituciones dictantes corriendo detrás de la tecnología y las empresas corriendo detrás de los contenidos. Un esfuerzo absolutamente errado e innecesario.

3. Asociación estratégica con sedes remotas virtuales. Una vez que está estructurada desde lo estratégico una oferta educativa, se debe proceder desde lo táctico. El camino ideal es la asociación regional, conformando una red de soporte que tenga los siguientes objetivos finales: distribución de material didáctico, aula virtual de la red y gestión local con el usuario.

4. Management compenetrado en el proceso de educación sin distancia. Cada uno de los integrantes del sistema debe tener en sus recursos humanos, personas altamente capacitadas y compenetradas en el proceso de educación sin distancia, a fin  de que las variaciones que sufre la velocidad de aparición de nuevas tecnologías con la incorporación asimétrica de las mismas, se produzcan en una armonía saludable para todos, especialmente, para el usuario.

La tendencia a usar medios de comunicación y recursos tecnológicos requiere educadores capacitados para manejar las innovaciones educativas y desarrollar las habilidades que les permitan convertirse tanto en facilitadores, como en guías y moderadores del proceso de aprendizaje.  Afortunadamente, hoy el sistema se encuentra depurado. Existe un convencimiento de que se necesitan alianzas estratégicas para llevar adelante con éxito un programa de educación sin distancia.

Conclusiones

1. Cuando se habla de EMC, debe incluirse “todo” el equipo de salud, ya que “la salud es responsabilidad de todos”.

2. El mundo actual se divide entre los que producen EMC y los usuarios. Cada uno deberá elegir qué desea ser.

3. Latinoamérica debe tener su propia Educación Médica Continua sin Distancia.

4. Es el momento histórico de la construcción de una oferta educativa, integrada  en una red académica, autónoma, que se responsabilice de la certificación de las actividades educativas para Latinoamérica.

5. Las Instituciones que deben asumir esa responsabilidad son las que siempre lo hicieron. No existen “improvisaciones” en EMC.

6. Las entidades académicas integradas están en condiciones de liderar este desafío, quizás, un punto de inflexión histórico, que sólo el análisis retrospectivo dentro de muchos años, dirá si estos pensamientos son acertados.

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