Una nueva tendencia: la mujer retrasa la maternidad

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Autora: Dra. Stella Lancuba
Coordinación Editorial: Dra. Flavia Denaday.

La “competencia” del ovulo humano se define como el potencial reproductivo del mismo o su capacidad de dar lugar a una nueva vida. Dado que la pérdida progresiva de esta propiedad avanza con la edad de la mujer y constituye la primera causa de Infertilidad a nivel mundial, es importante detenernos en su estructura y comportamiento fisiológico.

El “folículo primordial” es una estructura celular presente en el ovario de la mujer y se encuentra constituido por una corona de células denominadas granulosas que contienen el óvulo dentro y lo nutren, conformando el componente clave del sistema reproductor femenino.

Numerosas investigaciones científicas describen al funcionamiento ovárico como la progresiva disminución de los óvulos a lo largo de la vida de la mujer por medio de un mecanismo fisiológico de muerte celular programada, denominado atresia o apoptosis.

Por esta última razón, se describe la cuantificación de un máximo número de óvulos en la vigésima semana de la vida intrauterina de la mujer, que en el momento de su nacimiento cuenta con dos millones de folículos primordiales y posee aproximadamente unos 400.000 en la pubertad, declinando a menos de 1.000 óvulos en la menopausia.

Esta clara declinación de la capacidad reproductiva de la mujer a lo largo de su vida nos explica como los óvulos se encuentran sometidos a cambios químicos, genéticos y ambientales que desnaturalizan su estructura. Cuando este concepto converge con la tendencia contemporánea del retraso en la búsqueda del embarazo por razones sociales, culturales, económicas, educativas y/o laborales; sobreviene la infertilidad.

La “competencia” del ovulo humano solo se puede conservar mediante la técnica de “vitrificación de óvulos” que constituye el gold standard de las metodologías para la preservación de la fertilidad femenina. Esta técnica de congelamiento celular se complementa con el mantenimiento de los óvulos In Vitro en nitrógeno líquido, a temperaturas menores a los 198 º C hasta que la mujer desee y/o tenga indicada su maternidad, sin modificar sus propiedades.

Por lo tanto, desde el advenimiento de la técnica de “vitrificación de óvulos” la mujer puede preservar su fertilidad para el futuro y la efectividad de esta técnica se encuentra directamente relacionada con su correcta indicación, que se corresponde con el diagnóstico de la reserva ovárica adecuada de cada paciente, previo a que comience su declinación. En términos generales la función ovárica durante la vida reproductiva de la mujer comienza su declinación a los 30 años, que podría extenderse a los 35 años según el caso en particular, dado que puede evaluarse clínicamente mediante marcadores bioquímicos y obtener una aproximación diagnóstica en cada mujer.

Si la reserva ovárica resulta adecuada para la vitrificación de óvulos, será consecuentemente apropiada también la recolección cuantitativa y cualitativa de los mismos que resultará en un aumento de las chances de un nacido vivo; cerrando así, el exitoso ciclo de esta modalidad terapéutica, como estrategia para prevenir la infertilidad.

Es importante remarcar, que con este valioso avance científico resulta indispensable la concientización de profesionales de la salud en general y de especialistas en Ginecología en particular, motivando la interconsulta con el médico especialista en Medicina Reproductiva para la evaluación de la reserva ovárica como metodología preventiva para la infertilidad femenina.

Del mismo modo, es interesante difundir esta información a la población en general que motive la consulta de asesoramiento preventivo, para no perder la competencia ovular que cada mujer desconoce hasta el momento de su planificación familiar, dado que la infertilidad femenina se ha  convertido mayoritariamente en una enfermedad social silenciosa.

 

 

 

 

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