LUDOPATÍA

91

ACEPTARLA ES LA CLAVE PARA SALIR Según un psiquiatra de la UNL, sólo un 10 por ciento de las personas adictas al juego reconoce que tiene un problema.

Cuáles son las características de los pacientes y cuál es la salida para la enfermedad. El mecanismo adictivo del juego es similar al de otras sustancias. El martes 23 de septiembre, una pareja mendocina dejó encerrado en el auto a su hijo de tres años para ir a jugar al casino. Días antes, por ir al bingo, otro matrimonio de la misma provincia había hecho lo mismo con un bebé de apenas 15 meses. Las dos son situaciones tienen que ver con la negligencia y la adicción al juego o ludopatía.

“Hay una pérdida del control hacia algo que inicialmente es divertido, en este caso es el juego, que luego comienza a invadir todos los campos de nuestras vidas. Así se empieza a descuidar el trabajo, la familia y los amigos. Todo comienza a girar en torno a la adicción” “En general, como la mayoría de las adicciones, empieza con un ‘yo no juego’ o ‘yo lo controlo y lo manejo’. Es una negación que se ve muchas veces cuando el paciente va a una entrevista, ya que tiende a mentir y a ocultar mucho. Incluso hay un juego bastante interesante que se da con la familia, que también tiende a ocultar la situación. El reconocimiento de estas patologías se produce cuando el jugador toca fondo, entra en crisis por alguna situación puntual o cuando la familia pone un límite. Es allí cuando se produce la consulta”, contó el especialista.

Reconocimiento Sólo el 10 por ciento de los ludópatas reconocen su problema: “Es un porcentaje realmente muy bajo. Si no hay un reconocimiento, es muy difícil que haya un cambio”, continuó. Además, la situación del ludópata se agrava cuando no existe disponibilidad de dinero: “Puede haber algún acto delictivo, que no necesariamente se trate de robar, pero puede pasar que empeñen cosas de sus familias. Otro camino es comenzar a adquirir créditos o préstamos, que son tan peligrosos como la delincuencia”. Otra de las características de los ludópatas es la falta de capacidad de ahorro: “Nunca es suficiente, porque la satisfacción no está en el resultado, sino en el juego propiamente dicho. Es la adrenalina de esperar qué número saldrá”. Solo una vez que el ludópata acepta su situación comienza un camino al tratamiento, que puede ser individual o grupal. “El mecanismo adictivo del juego es similar al de algunas sustancias. Cada persona tiene una historia particular que lo ha llevado a entrar en ese tipo de adicciones, que no siempre es la misma, por eso el tratamiento para salir debe contemplar esas particularidades. No obstante, los grupos de apoyo, como el de los Jugadores Anónimos, es muy útil y se basa en los mismos tratamientos que usan los Alcohólicos Anónimos, por ejemplo, de vivir el día a día y de pelearla todo el tiempo”. “Todo ese proceso debe ir acompañado por cuestiones clínicas, porque disponer de todo el tiempo libre que se usaba para jugar hace que el paciente no duerma ni coma bien, y hasta pueden aparecer cuadros depresivos. Son pacientes bastante complejos”.

 

5