El 76% de los usuarios de silla de ruedas sufren dolor lumbar

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El dolor cervical, lumbar y dorsal en usuarios permanentes de sillas de ruedas se consideraba algo inevitable dada la presencia de lesión medular. No obstante, un estudio iniciado a petición de los pacientes, que se publica en Spinal Cord, y realizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de Espalda (Reide), ha demostrado que no es así al analizar la prevalencia del dolor y los factores que se asocian a un mayor riesgo de que se produzca.

El trabajo multicéntrico ha contado con la participación de 750 personas que llevaban unos 10 años utilizando permanentemente una silla de ruedas y con una media de edad de 43 años. Según los resultados, el 76 por ciento de la muestra sufre dolor en algún nivel de la columna vertebral -un porcentaje mayor que el de la población deambulante-; el 56 por ciento en el cuello, el 54 por ciento en la columna dorsal y el 45 por ciento en la lumbar.

Para acometer el estudio, realizado durante 12 años con la financiación de la Fundación Kovacs, hasta su extinción, y posteriormente de la Fundación Asisa, primero hubo que desarrollar y validar métodos y cuestionarios para poder realizar un estudio epidemiológico sobre dolencias de la espalda.

Posteriormente se determinó la prevalencia del dolor y los 43 factores que podrían influir en el riesgo de sufrir dolor de cuello y espalda derivado del uso de silla de ruedas, que fueron seleccionados por un comité integrado por clínicos, investigadores y pacientes discapacitados de diferentes asociaciones. Los resultados muestran que padecer dolor en la columna, ya sea cervical, dorsal o lumbar, eleva el riesgo de sufrir otro de ellos, además de empeorar la calidad de vida.

Factores de riesgo

Experimentar dolor a cualquier nivel lumbar se asocia a ser mujer, vivir solo y usar una silla de ruedas manual. “. Además, la asociación entre dolor y depresión rozó la significación estadística. 

Por otro lado, hay más riesgo de padecer dolor en el cuello “si se ha producido una lesión medular traumática cervical o si se utiliza un cojín fino en la silla de ruedas. En cuanto al dolor dorsal, eleva la asociación haber padecido una lesión medular traumática dorsal o presentar un mayor índice sagital tras la fractura. Por último, hay mayor riesgo de dolor lumbar si se ha producido una lesión medular traumática dorsal o lumbar y si se mantiene cierto grado de sensibilidad.

De los factores identificados, el grosor del cojín, el reestablecimiento del índice sagital lo más próximo a la normalidad posible en pacientes intervenidos por lesión dorsal, y utilizar una silla eléctrica, son los únicos modificables. El siguiente paso requiere realizar estudios prospectivos para confirmar si la intervención sobre los tres factores tendrá impacto en la aparición, la intensidad y el impacto del dolor.

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