Cómo actuar ante transfusiones a un menor testigo de Jehová

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Soy médico de Familia en un hospital público de Asturias. Hace poco, cuando estaba de guardia en Urgencias llegó un menor de 14 años. Tras las analíticas requería una transfusión sanguínea. El menor manifestó que era testigo de Jehová y se negaba a recibir ninguna transfusión. ¿Qué debo de hacer en estos casos? 

En nuestro ordenamiento jurídico existe el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto y a la vida; estos derechos entran en colisión en momentos como el que se plantea y debemos saber cuál prevalece.

La sentencia del Tribunal Constitucional 154/2002 de 18 de julio analiza el supuesto en el que los padres de un menor habían sido condenados por el Tribunal Supremo por un delito de homicidio omisivo por no intentar convencer a su hijo a cambiar de opinión, anulando la anterior sentencia y absolviendo a los padres. A tal efecto, el Constitucional fundamenta su decisión en que la decisión estaba dentro del ámbito de su libertad religiosa y sienta las bases de la libertad religiosa en menores de edad atribuyéndoles el pleno derecho fundamental a la libertad de creencias y a su integridad moral, sin que el ejercicio de los mismos pueda corresponder a los titulares de la guarda y custodia o patria potestad. En este sentido, debe modularse este derecho en función de la madurez del niño y su capacidad de obrar.

Al ser un menor serán los padres los garantes de la vida del pequeño y, en ocasiones, se les exigía una acción disuasoria sobre el menor y permisiva de transfusión sanguínea. Por lo que entran en juego diferentes factores a la hora de poder dar una respuesta clara a un profesional que se encuentra en esta situación.

Dicho ésto, es muy recomendable que el facultativo y el centro hospitalario que se enfrenten ante esta situación tan compleja, la pongan de inmediato en conocimiento de las autoridades y aguarden a recibir una decisión judicial sobre el asunto, autorizando o rechazando la transfusión sanguínea.

Por su parte, hay que reconocer que nuestros tribunales suelen actuar con celeridad en estos casos, ordenando la transfusión del menor en caso de duda y siempre que no se trate del llamado “menor maduro”, actuando el centro hospitalario en consecuencia.

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