Los países con más ataques terroristas no están en Europa

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A pesar de que reciben mucha mayor atención, los ataques terroristas fatales en Occidente representaron nada más el 2,5% de todos los cometidos en 2016, mientras que el 75% se concentra en diez países que no pertenecen al Viejo Continente. En este contexto es más que válido preguntarse ¿qué es terrorismo? ¿Quién y cómo decide qué actos son “terroristas”? ¿Varía esa definición en función de quiénes son los atacantes, las víctimas o el lugar en que se comete el acto?

Westminster, Manchester, London Bridge, Finsbury Park… En lo que va de 2017 el Reino Unido ha sido objeto de varios ataques de alto perfil calificados de terroristas por las autoridades. Lo cierto es que existe la percepción de que Europa es cada vez más blanco de más atentados.

Francia, por ejemplo, durante la semana conmemoró el primer aniversario del ataque con un camión que dejó 87 muertos durante la celebración de su fiesta nacional en Niza.
 
Y en el recuerdo también están los atentados con bomba en el metro y aeropuerto de Bruselas de marzo de 2016, así como el ataque contra un mercado navideño de Berlín con el que se cerró ese año.
 
Las últimas cifras publicadas por la base de datos Global Terrorist Database, sin embargo, confirman que, desde el punto de vista estadístico, este tipo de incidentes no deja de ser una rareza. Efectivamente, si se considera todo el año pasado, los ataques mortales en Occidente solamente representaron el 2,5% de todos los que cumplieron con los tres criterios de esa base de datos: 
 
Tener motivaciones políticas, sociales o religiosas.
 
Estar diseñados para enviar un mensaje a una audiencia mayor más allá de las víctimas inmediatas.
 
Estar fuera de las actividades de guerra internacionalmente reconocidas.
 
Y el 71% de las 34.623 personas que murieron en 2016 como producto de ataques que cumplieron con esos criterios se concentraron en cuatro países: Irak, Afganistán, Siria y Somalia.
 
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Es probable, sin embargo, que muy pocos recuerden el atentado en el distrito de Karrada, Bagdad, que dejó 382 muertos durante el Ramadán del año pasado, el más letal de 2016.
 
Eso, a pesar de que esa cifra más que duplica a los muertos sumados por los ataques de Bruselas, Niza y Berlín, antes mencionados: 134, incluyendo a los perpetradores.
 
“Esos ataques (en Occidente) siguen siendo una minoría, una muy pequeña minoría de los ataques que vemos”, dice Erin Miller, directora de programas de la Global Terrorism Database.
 
“Obviamente, reciben mucha atención porque son inusuales y figuran en las noticias, mientras que Medio Oriente se pierde un poco en el paisaje”, le dijo Miller al programa The World de Public Radio International, el que es producido en colaboración con la BBC.
 
Así, el 75% de todos los “ataques terroristas” registrados por la base de datos se concentró en diez países: Irak, Afganistán, India, Pakistán, Filipinas, Somalia, Turquía, Nigeria, Yemen y Siria. Y -según al menos una experta- ese 75% podría incluso ser un subestimado, pues la Global Terrorism Database sistemáticamente excluye los incidentes que no son reportados por los medios.
 
 
Fuente: bbc.com
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