España cuestiona invitaciones a congresos sin tributar

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En el sector es habitual que la industria farmacéutica realice invitaciones a médicos para que asistan a congresos.Se calcula que en 2015 se destinó 119 millones de euros a ello, lo que supone el 24 por ciento del gasto de las partidas económicas que la industria farmacéutica destina en concepto de colaboración en el ámbito médico.

Hasta el momento, la Administración Tributaria viene considerando que no se trata de una dieta exenta, cuando el empleador del asistente al congreso no es la compañía farmacéutica, ya que se trataría de una retribución en especie y la calificación de estas retribuciones en especie vendrá determinada por la labor o actividad a la que se vinculan o derivan. Ello significa que procederá su calificación como rendimientos del trabajo cuando la “invitación” al congreso venga motivada por el puesto de trabajo desempeñado por el médico beneficiario. Por el contrario, cuando esa “invitación” se corresponda con el ejercicio libre de la profesión, su calificación será la de rendimientos de la actividad profesional.

Por tanto, si un facultativo acude invitado en su condición de representante designado por un determinado hospital (público o privado) en el que presta sus servicios, la calificación que habría de otorgarse sería la de “rendimientos del trabajo”. Sin embargo, si se trata de un profesional que ejerce la profesión libre y es invitado en su propia calidad de especialista, nos encontraríamos ante “rendimientos de actividad profesional”.

En el caso de un médico especialista que desempeña su actividad en un hospital y que acude a un congreso invitado por la industria a título personal por razón de su propio prestigio profesional, la calificación que habría de otorgarse a dichas rentas sería también la de “actividad profesional”, ya que su condición de asalariado no es incompatible con un ejercicio libre de la profesión.

El Ministerio de Hacienda ha anunciado recientemente su intención de modificar el reglamento vigente del IRPF, en el sentido de que quede claro que no tiene la consideración de rendimiento del trabajo en especie la participación de los trabajadores sanitarios en cursos de formación financiados por terceros que comercialicen bienes o servicios para los que sea necesario disponer de una adecuada formación por parte del trabajador (médico o personal sanitario).

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