Amor de verano….Carlos Geronimo

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La quiero, la añoro, recuerdo nuestros buenos momentos; 
la playa ventosa, la arena caliente, el mar espumoso, 
el sol brillante, la cerveza fría, la música fuerte 
y las carreteras rápidas. 


Recuerdo haberla conocido en alguna escalera perdida en esa punta, 
a una altura de la noche donde ni mi nombre recordaba. 
Su sonrisa caprichosa y tímida, que no otorgaba fácilmente, 
fue lo que me encandiló. 
La quise, o por lo menos creo que lo hice; 
le susurraba palabras de amor al oído a la orilla del mar en la noche 
y me acariciaba el pelo durante el día. 
Ella era lo único que me ataba a mi pasado, 
a mis calles, a mis veredas, a mí; 
estás tan lejos que ya no te recuerdo, 
se me dificulta imaginarme tu cara, hay otro afortunado 
tocando a mis puertas buscando sustituirte 
y creo que lo dejé pasar, pero no te confundas, 
porque te quiero mucho pero no da para más. 
Ese fue el final a su parecer. 
Tajante, al grano, conciso, sin vueltas, típico de Ella. 
Después del duelo de dejar mi pasado atrás, 
caí en la conclusión que a sus ojos no era más que un amor de verano, 
pero si ella pudiese verse a través de los míos, 
sabría que era mi única esperanza de tocar el cielo con las manos.
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