Hallan nuevos genes involucrados en la obesidad infantil

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Científicos de la Universidad Pompeu Fabra y de la Universidad Autónoma de Madrid han llevado a cabo un estudio basado en los datos genéticos de 157 niños españoles con obesidad infantil grave. Los resultados, publicados en la revista Plos Genetics, revelan mutaciones en genes vinculados a procesos hormonales. Una de las mutaciones está vinculada al trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

“Todas las mutaciones que hemos observado han sido heredadas por uno de los padres de los niños”, asegura Luis Alberto Pérez Jurado, colíder de la investigación y jefe de la Unidad de Genética de la Universidad Pompeu Fabra. “Por ello deducimos que estas variantes genéticas son dominantes. La combinación de la carga genética con el ambiente claramente “obesogénico” que ha surgido en los últimos años con las sociedades industrializadas seguramente explique el hecho de que la enfermedad se expresa de forma más evidente en los hijos que en los padres”.

Las hormonas, componentes clave en el sobrepeso

Cuatro de los genes descubiertos están relacionados con procesos hormonales. “El mal funcionamiento del gen GRPR puede causar dificultades para sentirse saciado y, en consecuencia, provocar una mayor ingesta de comida“, comenta Pérez Jurado, quien además es miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (Ciberer) del Instituto de Salud Carlos III.

Por otro lado, se encuentra el gen SLOC4C1. Estas hormonas se han relacionado en numerosas ocasiones con variaciones de peso, siendo el hipotiroidismo una causa frecuente del sobrepeso.

El equipo investigador también ha identificado mutaciones en el gen GRIK1. Cabe destacar su importante papel en el balance de energía y la ingesta. Según Pérez Jurado, “en estudios con ratones se ha visto que la ausencia del receptor de glutamato 5 (mGLUR5) lleva a un descenso considerable en el peso“.

Por último, los científicos han encontrado una mutación en el gen NPY. Lo curioso de esta mutación es que se está presente en aquellos pacientes que, además de sufrir obesidad, también padecen trastorno del déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “El gen NPY da lugar a un péptido con funciones neuromoduladoras en el control del balance energético y la ingesta de comida. No resulta extraño que exista un vínculo entre el TDAH y la obesidad, puesto que el mismo gen regula funciones relacionadas con ambos trastornos”, comenta Clara Serra, autora del artículo e investigadora de la Universidad Pompeu Fabra.

“La obesidad es, a día de hoy, un gran problema de salud para los países occidentales. Por esto es de vital importancia que, además de fomentar los buenos hábitos, estudiemos sus bases genéticas. Sólo así lograremos frenar el impacto negativo que esta enfermedad ejerce sobre la sociedad”, concluye Serra.

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