Que es la Programación Neurolinguistica ?

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PNL significa Programación Neurolingüística y  surgió en los años 70 a partir de  la curiosidad de Grinder (lingüista) y Bandler (matemático)  de entender la relación entre la experiencia subjetiva y las conductas de las personas.  Desde ese momento hasta ahora el campo de estudio, investigación y aplicación ha crecido enormemente, y actualmente podríamos decir que el nombre ha quedado pequeño y poco descriptivo del trabajo que los practicantes de la PNL realizan.

Esta es una metodología sumamente generativa: desde los comienzos se  puso énfasis en el modelado, es decir, en descubrir cómo las creencias, los valores, el modo de pensamiento de las personas (que en ese momento se ejemplificó con la metáfora de la computadora y sus programas, de ahí el nombre “programación”), influyen enormemente en el campo de lo que la persona percibe como posible y por lo tanto, realiza, y también lo que  interpreta como imposible, y por eso ni siquiera lo intenta.

Desde sus orígenes hasta ahora, ha ido creciendo y desarrollándose de modos diferentes de acuerdo a quiénes la  transmiten, investigan o practican. El énfasis inicial fue entender qué hacen los buenos comunicadores  y fomentar  la sintonía o rapport entre las personas, tomar en cuenta los canales sensoriales con los cuales organizamos la información, el lenguaje verbal y no verbal, el logro de objetivos, y muchos otros temas.  A lo largo de los años han surgido otros intereses: el modelado de líderes, personas que consiguen lo que se proponen y gente que es muy buena en lo que hace.

Las definiciones de PNL que hemos encontrado son muy diversas, ya que su alcance es grande, y gracias a los aportes de otras disciplinas ha ido creciendo y enriqueciéndose. Como la presuposición principal de la PNL es “El mapa no es el territorio”, el practicante de la PNL es invitado a entender desde un principio en su formación que cada persona es diferente: cada mente es un mundo, y no todos percibimos e interpretamos la realidad de la misma forma. El tomar en cuenta la maravilla de que todos somos únicos e irrepetibles le da una riqueza indescriptible a esta disciplina, y al mismo tiempo, nos lleva a notar, varias décadas después de que fuera inicialmente concebida, que podríamos hablar de varias PNLs, tantas como practicantes hay en el mundo.

Es por eso que a muchas personas se les hace un tanto desafiante explicar qué hacen cuando dicen que practican Programación Neurolingüística: saben que les gusta, que les hace bien, que les ha traído cambios muy positivos en su vida, que ha mejorado sus relaciones, evitado o solucionado conflictos internos o con otros, sin embargo, no pueden explicar de qué se trata. La respuesta ante quien pregunta, muchas veces es: “Hacé un curso o taller, ahí vas a tener la vivencia”.

Si bien la PNL ha sido criticada por no tener sustento científico, a lo largo de los años se han publicado investigaciones, principalmente en el campo de la educación. En este momento hay grupos de practicantes y entrenadores que están trabajando seriamente en la investigación. De todas formas, no por no ser científico  debe ser descartado. El yoga, por ejemplo, que ya lleva varios miles de años en el mundo, recién está siendo investigado científicamente ahora, con descubrimientos y confirmaciones de cosas que los yoguis ya sabían aún sin tener los instrumentos para medir actividad cerebral o cambios fisiológicos.  En la actualidad, con la tecnología apropiada, muchas  universidades se dedican a eso.

En esta serie de artículos iremos viendo algunas de las aplicaciones de la PNL, que entre tantas cosas que podemos decir de ella, es una exquisita tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas, es decir, la nuestra.

 PNL y calidad de vida

Las herramientas de la PNL son ideales para salir de estados de comodidad, diseñar nuestra vida, y lograr lo que nos proponemos. ¿De qué forma podemos mejorar el día a día aplicando el aprendizaje de esta disciplina?

 Cuando los creadores de la PNL,  John Grinder y Richard Bandler, comenzaron su trabajo e investigaciones, notaron que la psicología occidental no había estudiado hasta ese momento qué es lo que hacía que algunas personas fueran muy buenas en determinado campo. Ellos plantearon una nueva dirección en la observación. En lugar de preguntarse por qué algo no funcionaba, empezaron a mirar qué cosas funcionaban bien y cómo lo hacían. En lugar de preguntarse de dónde veníamos propusieron empezar a preguntarnos hacia dónde queremos ir. Según Bandler, “entender de dónde viene un problema no es suficiente para solucionarlo”.

El gran aporte de la PNL se debe a que es una herramienta evolutiva y generativa. La PNL nos habla, metafóricamente, de los “programas” con los cuales percibimos y le damos sentido al mundo, y también actuamos a partir de lo que ellos nos permiten o no nos permiten. Si nosotros fuéramos una computadora, hay cosas que podríamos hacer si contáramos con los programas adecuados, y cosas que tendríamos absolutamente vedadas si no dispusiéramos de esos programas. Nosotros somos mucho más ricos y complejos que una computadora, sin embargo, es una analogía interesante y fácil de comprender. En nuestro caso, esos programas serían nuestras creencias y valores, nuestra visión del mundo, la forma de procesar la información, entre otros.

Es por eso que para que cualquier aprendizaje sea profundo, es necesario reflexionar acerca de qué estamos pensando o diciéndonos acerca de nuestras posibilidades. No se trata de repetir recetas, de copiar lo que otros hacen, o de adquirir productos mágicos. Para mejorar nuestra calidad de vida es necesario adquirir nuevos programas y/o bajar actualizaciones de los que ya tenemos.

Todo aprendizaje o mejora en nuestra calidad de vida comienza en la forma en la cual pensamos acerca de nosotros, y de nuestras vidas. La PNL nos brinda una serie de preguntas que nos ayudan a pensarnos y a definir qué es lo que deseamos. La primera, la más importante es: “¿Qué desea?”

Es una pregunta muy poderosa, porque en el apuro en el cual vivimos nos olvidamos de consultar con nosotros mismos qué es lo que queremos, lo que realmente queremos. Muchas personas permiten que otros decidan por ellas, entonces van permitiendo que su alma y sus propios deseos se silencien y se mantengan dormidos. Si no sabemos qué queremos para nuestra vida, otros dispondrán por nosotros, y si no nos volvemos conscientes de eso, nuestro cuerpo empezará a enviarnos señales para que nos empecemos a prestar atención. Un dolor, una contractura, una enfermedad, son las formas que tiene nuestro cuerpo físico de recordarnos que no estamos haciendo lo que tenemos ganas de hacer, es decir, vivir nuestra vida del modo en que realmente nos gustaría.

La PNL nos invita a elegir siempre, aún cuando creemos que ya está todo dado y no hay nuevas opciones. Si no nos gusta nuestra realidad tal como está planteada, nos preguntamos una y otra vez: “¿Qué es lo que quiero, lo que realmente quiero?”, hasta que la respuesta aparezca. Recién ahí podemos comenzar a darle forma a la realidad que deseamos crear.

Laura Szmuch 
Entrenadora PNL
Coach ontológico modelo transformacional
Coach con PNL (ICC)
Magister en Psicología cognitiva y aprendizaje, FLACSO
www.lauraszmuch.com.ar
Autora del libro: Las seis inspiraciones
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