En la Argentina, una de cada 100 personas es celíaca

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Es la enfermedad crónica intestinal más frecuente en el país; por cada paciente detectado como celíaco, hay otros 8 aún sin diagnosticar; seguir una dieta libre de gluten es la única manera de tratarla En los niños, las estadísticas oficiales llegan a 1 caso cada 79. Si bien es cada vez es más común que personas adultas identifiquen su cuadro, por cada persona diagnosticada, hay 8 que todavía no lo saben.

La gran difusión que tiene la celiaquía en todos los ámbitos en la actualidad permitió que la sociedad esté más alerta e informada sobre esta enfermedad, lo que posibilita que cada vez más personas lleguen a un diagnóstico certero cada año.

La celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y productos derivados de esos cuatro cereales. “El diagnóstico puede confirmarse en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la adultez, y tienen mayor predisposición de ser celíacas las personas con algún antecedente familiar que ya padezca esta intolerancia”.

Está comprobado que la incidencia es mayor en mujeres que en varones y  al existir predisposición genética a padecerla, cuando un paciente confirma ese diagnóstico, se suele indagar en el resto de los miembros de su grupo familiar, ya que es algo que suele heredarse. Entonces, lo que sigue a un diagnóstico de celiaquía es una modificación en el tipo de consumo en el hogar.

Pero los productos con TACC no sólo se ingieren en la alimentación, sino también a través de los productos de higiene personal y corporal. Esto se debe a que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano y tiene una gran capacidad de absorción. El gluten en la cosmética se absorbe a través de la piel y el paciente lo consume por esta vía, muchas veces sin saberlo. “Esto en algunos casos de celiaquía muy avanzada puede provocar irritaciones en la piel”.

epitelio intestinal de la celiaquía

Síntomas típicos (diarrea crónica, la distensión abdominal, pérdida de peso y desnutrición) que son mas frecuentes en los niños, existen otros que también pueden dar indicio de la enfermedad como son anemias sin otra causa, talla baja, trastornos del esmalte dental, aftas recurrentes, dermatitis herpetiforme, etc.

Si no es tratada a tiempo, puede derivar en complicaciones como osteoporosis, anemia, linfoma intestinal, déficit de crecimiento y abortos espontáneos recurrentes. Por eso, el diagnóstico precoz es clave para asegurar un tratamiento oportuno, aseguran los profesionales

 

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