Maternidad Subrogada: aspectos emocionales de la pareja, la madre subrogada y el niño nacido

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La maternidad por sustitución conocida también como maternidad subrogada, maternidad intencional o gestación por sustitución consiste en el intercambio entre una mujer o un hombre, que no tiene la posibilidad de albergar en su útero un embarazo que llegue a término o por género, respectivamente; y otra mujer que si tiene esta posibilidad, que además consiente pasar por ese embarazo y que hará entrega de ese niño a los padres subrogantes que no tiene vinculo genético con ella.

Este tratamiento, heredero de los métodos de fertilización asistida, puede ser realizado en el útero subrogado con material genético de la pareja, espermatozoides y ovocitos donados u otras combinaciones si fuera necesario, pero no admite, nunca, el uso de material genético de la gestante.

Las indicaciones médicas de este método son: la agenesia uterina, el Sindrome de Mayer – Rokitansky- Kuster-Hauser y otras malformaciones uterinas, la mujer histerectomizada, las adherencias uterinas graves refractarias al tratamiento quirúrgico, como el Síndrome Asherman severo, entre otras. Si bien las patologías enumeradas impiden el embarazo, en todas ellas los ovarios conservan la capacidad de producir óvulos. Por lo tanto, se conserva la posibilidad de que sea fecundada fuera del cuerpo.

Por numerosas razones, la maternidad subrogada se convierte en un método de la práctica médica que traspasa ampliamente los límites de la medicina en tanto plantea cuestiones éticas y sociales de crucial importancia relacionadas con el parentesco, la configuración familiar, las nuevas parentalidades, la homoparentalidad, etc.

Públicamente, la mayoría lo desaprueba. Es percibida, actualmente, como la menos aceptable de las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA). Tiene un impacto psíquico y genera inquietud, ansiedades “culturales” de gran envergadura y angustia ante los cambios, ya que desafía la ideología de la maternidad.

En el caso de la maternidad subrogada el deseo se dirige a ayudar a otros a ser padres. Inviste al niño como el hijo para otros y abordar el tema, obliga a repensar paradigmas ancestrales.

Sorprende la idea de que una mujer pueda llevar el embarazo de otra, pueda separarse de ese niño sin sufrimiento, que el niño no tenga trauma por la circunstancia de su concepción y que los padres puedan apegarse satisfactoriamente a su hijo al terminar la travesía.

Frente al desafío que plantea el pensarlo y a la gran polémica que la maternidad por sustitución despierta, lo mejor que podemos hacer los diferentes profesionales es buscar comprenderla en su profundidad y complejidad para obtener conclusiones que nos permitan ayudar a quienes viven esa experiencia a fin de que la atraviesen de la mejor forma posible.

Las investigaciones clínicas en el campo de la psiquiatría y el psicoanálisis se dirigen a explorar sobre los aspectos emocionales de la pareja subrogante, el vínculo que se genera entre la pareja subrogante y la subrogada antes, durante y después de este tipo de tratamientos y el seguimiento de la evolución de los niños, para comprender las motivaciones que llevaron a cada una de las personas a vivir esta experiencia.

Las mujeres tienen la facilidad para empatizar con otras en lo concerniente a temas de embarazo y parto. Sin embargo, en relación a la maternidad por sustitución, quienes deciden prestarse al procedimiento deben enfrentar los prejuicios y aun el rechazo de otras mujeres. Idéntica situación sucedió en los inicios de la Fecundación In Vitro, donde tanto las pacientes y profesionales recibían fortísimas críticas. Hoy en día tales procedimientos ya forman parte de lo cotidiano y muy pocos rechazan de plano o se asustan ante un tratamiento de fertilidad.

La mujer que presta el vientre ya tiene hijos, no confunde los hijos propios con el niño que alojará durante nueve meses para otros y toma la decisión de subrogar junto con su marido y el conjunto familiar.

                        ¿Será que el embarazo tiene aún un significado cultural sacralizado?

Muchos de nuestros pacientes llegan a la reproducción asistida luego de numerosas frustraciones en su intento de adopción. El camino de la adopción es más aceptado socialmente pero para nada facilitado, un verdadero laberinto del que no se habla lo suficiente.

Algunas de las conclusiones más relevantes, que nos acercan a la realidad de este tipo de gestación son:

Sobre las mujeres gestantes:

  • Ninguna se arrepintió de haber pasado por el embarazo
  • Generaron con los padres vínculos afectivos
  • No les generó confusión la pertenencia del niño.

Con respecto a los padres:

  • Sentimientos de gratitud hacia la gestante
  • Sentimientos de pertenencia del hijo nacido

En referencia a los niños:

  • Hasta la actualidad evolucionan de acuerdo a su edad.

Es cierto que la maternidad subrogada, como los demás métodos de reproducción asistida, plantea dilemas de todo orden- éticos, religiosos, etc.- al conjunto de la sociedad e ineludiblemente a especialista e investigadores nos convoca a un profundo análisis de nuestras creencias.

A modo de conclusión podemos decir que la maternidad, la paternidad y la estabilidad emocional que el niño necesita para su bienestar están relacionados con su historia, con la personalidad de sus padres y el afecto que estos le brinden más que con las circunstancias de su concepción.

Autora: Dra. Luisa Baron

 

 

 

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