Mueren 8 veces más mujeres por cardiopatías que por cáncer de máma

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Tanto la población general como la comunidad médica, muchas veces subestiman los síntomas cardiovasculares de la mujer y no se los trata o se lo hace tardíamente

Las mujeres suelen estar bastante atentas al control de mamas pero no le prestan demasiada atención al corazón. Y las enfermedades cardiovasculares afectan a las mujeres mucho más de lo que ellas creen. Las muertes por complicaciones relacionadas al corazón superan a las muertes que producen la suma de todos los cánceres. De hecho mueren ocho veces más mujeres por enfermedades cardiovasculares que por cáncer de mama.

Según cifras del Ministerio de Salud de la Nación, la mortalidad femenina anual por patologías del corazón, cerebro, aterosclerosis y demás enfermedades del sistema circulatorio es de 48.643, mientras que las mujeres que mueren a causa del cáncer de mama son 5.970. Las mujeres subestiman los síntomas de la enfermedad cardiovascular, demorando la consulta y retrasando los tratamientos. Está problemática fue abordada durante el VIII Simposio CACI-FAC, un encuentro científico organizado por el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) en el marco del 35° Congreso Nacional de Cardiología de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), que se lleva a cabo en Rosario.

De las 151.672 muertes de mujeres en 2015, 48.643 (el 32%) fueron por enfermedades cardiovasculares (patologías del corazón, cerebro, aterosclerosis y demás enfermedades del sistema circulatorio), mientras que la suma de todos los tipos de cánceres alcanzó las 31.323 muertes.

“La enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en la mujer, lo que ha llevado a sociedades científicas internacionales, como la World Heart Federation, a trabajar en conjunto con las sociedades de cardiología locales para el desarrollo de campañas de educación para concientizar a las mujeres sobre la necesidad de realizarse chequeos periódicos para prevenir, diagnosticar precozmente y tener un rápido acceso a las múltiples opciones disponibles para el tratamiento efectivo de las afecciones cardiovasculares”, dijo Aníbal Damonte, cardioangiólogo intervencionista, vicepresidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas.

Marcelo Halac, cardioangiólogo miembro del CACI, explicó que si bien comparten con el hombre los factores de riesgo cardiovascular tradicionales como hipertensión, diabetes, tabaquismo, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo, en la mujer se agregan la menopausia y los anticonceptivos: “Una mujer menopáusica que consumió anticonceptivos y fuma, tiene 30 veces más riesgo de padecer un evento coronario que una que nunca fumó ni tomó anticonceptivos”.

“Otro factor de riesgo es la falta de conciencia de enfermedad coronaria en la mujer. Eso hace que consulte menos o en forma tardía, y que los propios médicos ante los mismos síntomas o parámetros que en el hombre no les indiquemos suficiente medicación o demoremos los procedimientos de reperfusión (angioplastias)”, dijo Claudio Cigalini, miembro del CACI y presidente del Comité Científico del Congreso.

En las mujeres los síntomas son diferentes; además de los tradicionales, suelen presentarse en las semanas previas estados de fatiga inexplicables y trastornos en el sueño, aunque también los eventos pueden ocurrir sin dar ningún síntoma.

Para Alejandro Fernández, cardioangiólogo intervencionista y secretario Científico del CACI, otro problema es que desde el comienzo del síntoma coronario, que podría estar indicando un infarto agudo, hasta que se interviene, el tiempo que se tarda es mucho mayor en la mujer: “Nos encontramos con cuadros que reúnen todos los criterios de reperfusión como para intervenir y sin embargo la intervención se demoró, y es dramático, porque en esos casos el tiempo es músculo cardíaco que se pierde, el tiempo es vida”.

El accidente cerebrovascular (ACV o stroke) en la mujer es la segunda causa de muerte y primera de discapacidad en mayores de 45 años en el mundo: “Las mujeres tienen algunos factores predisponentes distintos a los del hombre. La Asociación Americana del Corazón y la American Stroke Association, en su guía centrada en la prevención del ACV en mujeres destacan los factores de riesgo únicos para el accidente cerebrovascular, incluyendo la anticoncepción oral y la terapia hormonal y trastornos asociados al embarazo, como la preeclampsia. También la hipertensión, la fibrilación auricular y la migraña con aura”.

Ernesto Torresani, cardioangiólogo intervencionista, ex presidente del CACI, habló de los principales síntomas potenciales del ACV: pérdida de fuerza repentina en la cara, brazos, piernas, especialmente si es en un solo lado del cuerpo, confusión repentina o problemas en el habla o la comprensión, pérdida de visión en uno o ambos ojos, dificultad para caminar, mareos, pérdida del equilibro o de la coordinación, dolor de cabeza fuerte, dificultad para tragar, sensación de adormecimiento u hormigueo de la cara. Y recomendó mantener un peso saludable llevando una dieta variada, no fumar, actividad física regular, en lo posible no ingerir bebidas alcohólicas, y realizar un control médico periódico, al menos anual o semestral.

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