Cómo empezar una dieta sana y equilibrada para vivir más saludable

La evidencia científica demuestra que el consumo de fruta y verdura está relacionado con menor riesgo de mortalidad y de padecer enfermedades como el cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre otras. Las frutas y verduras son alimentos con un elevado contenido en agua, vitaminas, minerales y antioxidantes. Contribuyen de manera importante a mantener la ingesta de fibra dietética en los niveles recomendados y poseen un escaso valor calórico y contenido en grasa, de manera que ayudan a mantener el equilibrio calórico. Para vivir más saludable, la OMS recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras al día. La idea es plantearse objetivos realistas, que se puedan mantener en el tiempo.

Respecto al consumo de productos de panadería industrial, al tratarse de alimentos ricos en grasa y azúcares, solo deberían consumirse de manera ocasional, ya que contribuye al desequilibrio calórico y de esta manera pueden promover el sobrepeso y la obesidad.

Para mantener el equilibrio alimentario en las comidas principales es necesario llevar una dieta sana y equilibrada que permita que nuestro organismo funcione de manera óptima y evite que aparezcan enfermedades relacionadas con la alimentación. Para conseguir una dieta sana y equilibrada, debemos potenciar el equilibrio dietético de las comidas principales, comida y cena. Una comida equilibrada debería contener verduras crudas o cocidas, alimentos proteicos magros (carne, pescado o huevos) y una cantidad moderada de alimentos feculentos (pan, pasta, cereales y legumbres).

Es importante también evitar el exceso de azúcares y alimentos ricos en azúcares debido  a que están directamente relacionados a la prevalencia de obesidad. El desequilibrio energético provocado por un descenso de la actividad física y un aumento del consumo energético son la base de este problema. En ese sentido, el exceso de azúcares en nuestra dieta puede promover un exceso del consumo energético. Por eso es fundamental evitar el exceso de azúcar en la dieta, así como el consumo frecuente y regular de bebidas azucaradas y el abuso de alimentos ricos en azúcar, como la pastelería y los dulces.

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