El consumo de lácteos de los argentinos cayó un 26%

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Los argentinos consumen un 26% menos de lácteos que hace 17 años y el mayor descenso lo representa la leche, mientras el 87% de los adolescentes y el 72% de los niños de entre 5 y 12 años no alcanza la recomendación de tres porciones por día.

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (Gapa) recomiendan consumir tres porciones de lácteos al día, entre leche, yogur y quesos, destacó un informe del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (Cesni) difundido en el marco del Día Mundial de la Leche, que se conmemora hoy. Las leches, yogures y quesos son los alimentos más ricos en calcio, expresó el informe, y advirtió que el consumo promedio de los argentinos es bajo y no alcanza para cubrir las necesidades de calcio establecidas para las distintas etapas de la vida. “Una porción equivale a: 200cc de leche (1 vaso, 240mg calcio), 200g de yogur (1 pote, 224 mg calcio), 50g de queso fresco/semiduro (274mg calcio), 60g de queso untable (57mg calcio) ó 15 g de queso de rallar (150mg calcio)”, precisó la investigación.

El estudio “La mesa argentina en las últimas dos décadas: cambios en el patrón de consumo de alimentos y nutrientes (1996-2013)” sostuvo que los argentinos consumen un 26% menos de lácteos que hace 17 años, y advirtió que la leche es la que mostró mayor descenso en ese período, con un 38% menos.

El relevamiento “Patrones de Consumo de Lácteos en la Población Argentina” expresó que 9 de cada 10 adolescentes y adultos (87%), no alcanza la recomendación de 3 porciones por día. El 45% de los niños de 2 a 4 años y el 72% de los de entre 5 y 12 tampoco consume las tres porciones de lácteos por día.

La investigadora del Cesni y una de las autoras del estudio, María Elisa Zapata, afirmó que “hace dos décadas los argentinos consumían en promedio 2 porciones al día, y en la actualidad apenas 1,8 porciones”. “Y aunque el consumo crece acorde a los ingresos, en los hogares de mayores ingresos tampoco se cubren las recomendaciones”, advirtió.

El Cesni explicó que una taza de leche líquida es igual a 2 cucharadas de leche en polvo, 1 pote de yogur, 1 porción tamaño cajita de fósforos de queso fresco, 3 fetas de queso de máquina, 6 cucharadas soperas de queso untable o 3 cucharadas de queso de rallar.

Otra de las investigadoras del Cesni, Alicia Rovirosa, explicó que “existe amplia evidencia científica de los beneficios del consumo de lácteos durante la juventud y adultez, que por ser ricos en calcio, contribuyen en la prevención de la fragilidad ósea”. “El calcio es el único nutriente cuya deficiencia principal se manifiesta en la pérdida de la reserva, que está en los huesos. Esa particularidad hace que el objetivo sea acumular la mayor cantidad de reserva ósea”, manifestó.

Rovirosa afirmó, en ese sentido, que “el momento de mayor incorporación de calcio en el organismo empieza en la adolescencia y se mantiene en la vida adulta”, y destacó que “paradójicamente, coincide con el período en el cual se evidencia un descenso abrupto en la ingesta de lácteos”.

El director del Cesni, Esteban Carmuega, dijo que “una alimentación saludable es una cuestión fuertemente vinculada a los hábitos” y manifestó que “es fundamental promover salud a través de la nutrición desde las primeras etapas de la vida”.

Carmuega recomendó que el consumo de leche y sus derivados debe realizarse en el desayuno y la merienda, y destacó la importancia de que estén presentes en las colaciones y la vianda escolar, para cubrir las tres porciones diarias.

Otros especialistas, como el director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (Cepea), Sergio Britos, destacaron la importancia del consumo de lácteos para mantener una dieta saludable. “Los lácteos junto con las verduras y las frutas son el grupo de alimentos que más incide en que una dieta sea de calidad y saludable”, expresó.

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