Dr. Adrián Pablo Huñis
Docente Adscripto de Medicina Interna (UBA)
Director de la Carrera de Médico Especialista en Oncología (UBA)
Profesor Titular de la Cátedra de Oncología (U. Maimónides)
Director y Jefe de Oncología del Centro Oncológico Buenos Aires
(Institución Afiliada a la Facultad de Medicina de la UBA)
Hace 20 años yo era optimista en ganar la lucha contra el cáncer, hoy mi optimismo es mucho más “moderado”. De acuerdo a datos epidemiológicos, la mortalidad por cáncer, está bajando entre un 2 y un 3 por ciento por año, hemos mejorado en casi todos los campos, diagnóstico y terapéutico. Sigo siendo optimista, pero no visualizo una curación del cáncer en los próximos 20 años.  Posiblemente deje de ser la causa principal de muerte en el mundo occidental, ya que la tendencia terapéutica es tratar de cronificar esta enfermedad (hecho que sólo se consigue en contadas ocasiones) pero no lo podremos prevenir.
Aunque modifiquemos todos los factores de riesgo -tabaco, obesidad, alcohol, inflamación, genes hereditarios-, el cáncer sigue siendo un fenómeno natural por el hecho de estar vivos. No creo que sea posible prevenir más de un 40-50% de los tumores. Por lo tanto, hay que diagnosticarlos más tempranamente. Hay que focalizarse en detectar mejor los factores de riesgo individuales en el genoma de cada persona y en detectar el cáncer en fases mucho más iniciales, cuando está empezando a desarrollarse y todavía, se puede curar. El problema lo podemos resumir, también, como si fuera una ecuación matemática. Cada vez que ocurre una división celular hay un riesgo de que se produzca un error no detectado y que se vayan acumulando los errores genéticos.  Esta certeza de que la incidencia de cáncer no va a disminuir, es muy preocupante. Las cifras actuales ya son muy altas y las que se vislumbran, lo son más, aún. No poder evitar el desarrollo de un tumor, no es un fracaso. Es la propia vida. No estamos diseñados para vivir 100 años. Las cifras aumentarán porque las personas viven más, y el principal factor de riesgo para tener cáncer, es la EDAD. La incidencia de cáncer a partir de los 65 a 70 años sube en forma exponencial. A partir de los 70, el 20 % de la población normal tiene mutaciones en la sangre, que son idénticas a las del cáncer, las cuales se van acumulando. Uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres, tendrán cáncer. La gente vive más porque se diagnostican más cánceres que antes y porque se mueren menos por el sida, por enfermedades cardiovasculares y por otras enfermedades infecciosas.  Quedan el cáncer, que fisiopatológicamente, es una enfermedad degenerativa, y las afecciones neurológicas. Estamos ante dos grandes amenazas. La Enfermedad de Alzhéimer y todo lo degenerativo, y el cáncer.
QUE ES LA BIOPSIA LIQUIDA (BL)  Es un análisis de sangre que detecta mutaciones en las células.  Clones celulares con propiedades infiltrantes e invasivas, que abandonan su órgano original, para anidar en tejidos extraños. Estos clones celulares (metástasis) pueden invadir uno o más órganos. La forma más efectiva de moverse para estas células es a través de la sangre.  Pero antes de colonizar, efectivamente, en el tejido extraño un puñado de células muy bien camufladas, invaden el órgano con un ADN mutado. Lo que hace la biopsia líquida es interceptar esas órdenes de “señalización” con lo cual, y mediante su estudio con técnicas de biología molecular, podemos hacer el diagnóstico y seguir la evolución del tumor, en “tiempo real”.
Ventajas de la BL No más molestias, dolores y riesgos.  La biopsia tradicional consiste en extraer un trozo del tumor mediante punción o cirugía. Luego se analiza ese tejido. Es un procedimiento doloroso. Y no está exento de riesgos, lo mismo que sucede con las mamografías y las colonoscopias.  No son pruebas que se puedan repetir cada pocos días. Algo que sí permite la biopsia líquida. Y esto facilita que veamos cómo evoluciona un cáncer casi en tiempo real, tal como dijimos previamente. Además, los resultados se pueden conocer en menos de 24 horas.
Indicaciones Permite comprobar si hay recaídas antes de que sean visibles por las imágenes (PET; TAC; RNM; etc.). El principal objetivo es lograr la detección temprana del cáncer, cuando las esperanzas de curación son más altas.  La situación ideal es que esta metodología se pueda generalizar y aplicarse en todos los tipos de tumores.  Por ahora, la biopsia líquida se está aplicando en los cánceres de pulmón, de mama, colorrectal, y en melanomas. Cada cáncer es diferente y evoluciona de manera distinta en cada paciente. Hay tumores que presentan cientos de mutaciones y pueden ir cambiando casi de una semana para otra.  En un mismo paciente, por ejemplo, las mutaciones pueden ser diferentes en el cáncer primario y en las metástasis. Los métodos actuales solo nos permiten ver esos cambios cuando ya se han generalizado y afectan a cientos de miles o millones de células.  Pero la biopsia líquida los detecta rápidamente en cuanto un clon celular ha cambiado su patrón. Es como si cada cáncer tuviera un código de barras y lo pasáramos por el escáner de la caja del supermercado. Esto permite a los médicos no perder un tiempo precioso a la hora de tomar decisiones.
CÓMO FUNCIONA LA BIOPSIA LÍQUIDA Tomar una biopsia directamente de un tumor da información sólo sobre el ADN de esa parte extraída del tumor. La biopsia líquida, en la sangre, incrementa la información y la detalla. La biopsia líquida analiza la sangre en busca de restos de ADN, tanto de células tumorales que han muerto o de células vivas de un cáncer primario que pueden provocar nuevos tumores (metástasis). Las células tumorales arrojan ADN en el torrente sanguíneo.
Metodología Una vez que se toma una muestra de sangre del paciente, se aísla el ADN eliminando los glóbulos rojos, las plaquetas y el plasma. Los expertos toman el ADN del núcleo de los glóbulos blancos. Se lee entonces el ADN para buscar marcadores tumorales, es decir, áreas con un componente genético específico; las células tumorales difieren claramente de las normales.  Ya hay miles de pacientes estudiados con BL, con más del 60% de los tumores, en estadíos precoces, cifra aún baja, pero en unos años más, cuando el método esté estandarizado y más desarrollado, la efectividad será mayor al 90%. Hoy en el mundo, hay media docena de compañías, que están desarrollando y ajustando el método, con lo cual tendremos un verdadero test de diagnóstico precoz del cáncer, se espera para el año 2020. Esta es una muy buena noticia y recién en ese momento, si no se descubre otra cosa, seguro que recuperaré mi optimismo.
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